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domingo, 28 de marzo de 2010

Torneo Clausura


Cada vez peor

Parece imposible, pero San Lorenzo se la rebusca para generar una desilusión tras otra. Parecía que el triunfo ante Chacarita traía la calma, pero no. El Ciclón fue a Rosario y, de manera inexplicable, Simeone armó un equipo para defender. Y, más allá de la injusta expulsión de Bottinelli, perdió con total justicia. Esto no da para más, Cholo.

Por Jorge Fuentes

Antes que nada, hay que decir que si es verdad que Diego Simeone dejará de ser el técnico de San Lorenzo si esta tarde el Ciclón no le gana a Colón, ojalá que en el próximo partido ante Arsenal el Cholo esté en el banco de suplentes dirigiendo al equipo. Aunque parezca increíble, es necesario hacer la aclaración porque hay gente que está esperando (y deseando) que San Lorenzo pierda para que el entrenador deje su cargo. Increíble, pero real. Y miserable…

Ahora sí, vayamos al análisis sobre el por qué de este presente tan triste del Ciclón. Resulta imposible no repetirse con lo escrito en anteriores ediciones. Básicamente porque los que se repiten son los errores y los problemas que viene padeciendo el equipo. Hace rato que la pregunta “¿A qué juega San Lorenzo?” busca una respuesta.

De acuerdo a cómo se levante Simeone, el Ciclón puede defender con tres, con cuatro o con cinco jugadores. También puede jugar con un solo delantero y cinco volantes o, si el resultado es adverso, hasta con cuatro puntas y dos volantes ofensivos. También pudo observarse en estas nueve fechas a marcadores laterales jugando de volantes, a volantes externos desempeñándose como “doble cinco” y viceversa.

En fin, San Lorenzo es puro desconcierto. Y de esto, lógicamente, el único responsable es el director técnico. Se sostuvo desde este espacio, en el número anterior, que el ciclo de Diego Simeone había llegado su fin. Y no se trató de algo dicho en caliente o producto de un mal resultado. (En todo caso, fueron varios malos resultados). Se llegó a esa conclusión porque es evidente que el Cholo no le encuentra el rumbo al equipo. No es casualidad que San Lorenzo haya llegado a la mitad del torneo en el 15º lugar, sin chances de salir campeón, y que, luego de Atlético Tucumán, tenga la delantera menos efectiva del campeonato. El Ciclón, hay que admitirlo, ocupa el lugar que merece.

Otros culpables
Está claro que Simeone es uno de los responsables de este momento frustrante. Quizás el más responsable. Pero no puede achacársele al Cholo toda la culpabilidad. Los jugadores han contribuido bastante. Algunos con rendimientos muy bajos (Romagnoli, Leiva, Menseguez, Papu Gómez) y otros con actitudes estúpidas (Bottinelli, Pintos) que dejaron al equipo en inferioridad numérica en partidos que San Lorenzo tenía más o menos controlados (sí, la referencia es a los encuentros ante Racing y Central).

También es cierto que la suerte no nos acompañó (River fue testigo de eso) y que los árbitros se equivocaron en contra del Ciclón. Fue muy grosero lo de Sergio Pezzotta y su asistente Julio Ayala, quienes convalidaron el gol de Racing cuando Hauche estaba casi dos metros adelantado. Y fue demasiado riguroso Néstor Pittana a la hora de echar a Bottinelli el domingo pasado, en una jugada que, como mucho, podría haberse castigado con una amarilla.

De todos modos, San Lorenzo juega tan mal que ni siquiera dan ganas de quejarse de los pitos. Ante el Canalla, cuando todavía estaba con once jugadores, el Ciclón ni siquiera había pateado al arco. Y el equipo rosarino, con todas sus limitaciones a cuestas (que son muchísimas) arrinconó a San Lorenzo contra su área desde el principio. Todavía uno se pregunta por qué Simeone no arrancó el partido con Alfaro y Romeo en la delantera, Bordagaray por la derecha y Seba González como enlace, como jugó el segundo tiempo ante Chacarita en lo que fue, por lejos, la mejor producción del equipo en el campeonato.

Pero ahí volvemos al inicio de todo. A Simeone y sus permanentes cambios. Y a la pregunta que nos venimos haciendo hace rato: “¿A qué juega San Lorenzo?”. Todavía no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que lo hace muy mal. Y el Cholo Simeone, lamentablemente, no parece tener la solución a este problema.

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