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martes, 22 de diciembre de 2009

Los Cuervos de Barcelona


Espectacular: ¡Vamos a Volver a Boedo!


La imagen que acompaña a estas líneas lo dicen todo. Realmente no hacen falta muchas palabras para describir lo que hicieron los Corbs (cuervos) de Barcelona en la tarde de ayer, cuando la Selección Argentina de Diego Maradona, jugó un partido amistoso frente al combinado de Cataluña, en el estadio Camp Nou..


Gracias por sentir lo mismo que nosotros. Gracias por querer tanto al Ciclón como nosotros. Gracias por mantener viva esa ilusión de Volver a Boedo, como nosotros. Gracias por tanto amor a San lorenzo, Corbs.


miércoles, 16 de diciembre de 2009

La Revista del Ciclón nº 200


La Revista del Ciclón nº 200


La Revista del Ciclón nº 200

200 veces junto al Ciclón

Por Gastón García

Termina un nuevo año y San Lorenzo se quedó con las ganas de festejar. La ilusión de darnos una vuelta por San Juan y Boedo quedó trunca y cuando apenas restan dos fechas para que el 2009 quede archivado, los cuervos sólo aspiramos a clasificar a la Libertadores 2010, algo que igualmente será muy difícil del conseguir.

Sin embargo los que hacemos La Revista del Ciclón sí tenemos motivos, y muy lindos, para brindar. Como habrá podido apreciar en la portada, llegamos a las 200 ediciones y créanos que no es poco. Para muchas cosas, 200 puede ser un número realmente ínfimo. Por ejemplo, el Nene Sanfilippo nos podría retrucar con sus siempre picantes declaraciones “yo hice 204 goles, pibes”. ¡Y tendría razón! Pero la realidad es que si retrocedemos en el tiempo y nos ubicamos en aquel 13 de agosto de 1999, cuando esta revistita se encontró por primera vez con los hinchas del Ciclón, el número 200 sería algo impensado.

Por eso, esta historia ya la contamos alguna vez, pero de vez en cuando nos agrada recordarla, y sobre todo en este tipo de aniversarios. Días antes a aquel 13 de agosto, Jorge Fuentes y quien escribe estas líneas, compartían una cerveza en “Armando a Diego”, un lindo bar que se situaba frente a la Universidad de La Matanza. Entre apuntes de Semiótica, de la carrera Comunicación Social que recién iniciábamos, y otras yerbas universitarias se cayó una idea: “tenemos que hacer una revista de San Lorenzo”.

De inmediato los pajaritos empezaron a volar por la cabeza y esos apuntes facultativos se transformaron en bocetos de la naciente revistita. Así fue que salimos a la cancha por primera vez en la previa de un San Lorenzo-Unión que terminó con triunfo azulgrana (3-1), para hacer que el debut sea perfecto. “Vamos, vamos los pibes”, se dejaba leer en aquella primera tapa en la que estaban entre otros, los queridos Bernie y Pipi. A partir de ahí empezamos a transitar un camino que nos hizo atravesar todo tipo de sensaciones. Alegrías, tristezas, satisfacciones, frustraciones, orgullos, decepciones… En fin, todo ese tipo de sentimientos que los que estamos hermanados por esta linda pasión azulgrana pudimos compartir en esta última década.
Lo cierto es que desde de aquella edición número 1, hasta esta “200” que hoy tenés en tus manos transcurrió una bocha de tiempo.


Sin dudas, los amigos cosechados en todo este tiempo compartido, es el mayor regalo que nos dejó La Revista del Ciclón. Es imposible mencionarlos a todos y sería injusto olvidar a alguno, pero cada uno de ellos sabe que son parte de este proyecto y hasta responsables, con su apoyo publicitario, de que nosotros sigamos siendo una fiel compañía cada vez que San Lorenzo juega de local.

Pasó el tiempo nomás... Ya no existe aquel bar “Armando A. Diego”, los apuntes de la facu están cajoneados, nos recibimos de periodistas y nuestras peladas cada vez están más brillantes. Hasta se agrandó la familia con la llegada de Anita, la bonita hija de ese amigazo llamado Jorge Fuentes. En fin, pasaron muchas cosas a lo largo de estas 200 ediciones de La Revista del Ciclón. Pero lo que jamás podrá cambiar es la pasión que tenemos quienes la hacemos por los colores azulgrana. Por eso, la revistita, bautizada así cariñosamente por los cuervos, sigue intacta junto a los hinchas del Ciclón. Manteniendo ese espíritu camboyano que nos hace llegar a ustedes con las mismas ganas que aquella primera vez.

Hoy brindamos junto a todos ustedes por las 200 ediciones, pero quédense tranquilos que hay sentimiento azulgrana para muchas Revistas del Ciclón más.

La Revista del Ciclón nº 200

Aquella caja de velas

Sin darnos cuenta, La Revista del Ciclón se fue ganando un lugar cada vez más importante en nuestros archivos. Es que ya hay 200, una cifra que nos enorgullece y emociona. Y a la que llegamos con esfuerzo y poniendo mucho corazón. A lo camboyano.

Por Fernando Fuentes

Ahí está el montoncito de revistas. Por suerte, ya en una caja más espaciosa y confortable. Fue cambiando de morada, a medida que pasaron los años y su progreso exigía mayor comodidad. También, claro, para la operatividad del trabajo de archivo. Empezó en una cajita de velas Ranchera, habitáculo amarrete si los hay. Apiñado, casi como introducido con calzador. No existía el desperezo para el montoncito.

Transcurrieron temporadas, vivencias, alegrías, amarguras, entrevistados y todo lo que venís viendo desde hace una década. Entonces, el montoncito fue adquiriendo un mayor volumen. Algo tan simple como un traspaso de cajas, para nosotros, los que hacemos La Revista del Ciclón, era una bocanada de regocijo. Es como cuando, casi sin darte cuenta, tu pibe empieza a caminar o lo ves con la mochila y el guardapolvo blanco.

Por estos días, el montoncito pasó a ser montón. La caja de la que hablamos arriba, la espaciosa y confortable, podría cobijar a tres o cuatro de las de las Ranchera. Con el pecho inflado, se puede presumir con iluminar una misa dominical en la parroquia del barrio. Apiladas prolijamente, las revistas dejan caer las gotas de sudor y espíritu camboyano. El sabor de lo artesanal, la mística de un sentimiento plasmado en papel, los kilómetros recorridos en busca de publicidades, el esfuerzo mancomunado con la imprenta… Todo eso se respira cuando se guarda una nueva o se busca una vieja.

En épocas donde parece más importante tener que ser, La Revista del Ciclón es un ejemplo de que cuando se engendra un proyecto desde la pasión genuina, no existe obstáculo que se anteponga. Ni siquiera en momentos de ajuste, se sopesó la entrada de un mecenas con objetivos espurios, eso que tanto se da en este tipo de ediciones partidarias. No se vuelve atrás cuando se pierde la independencia periodística y, mucho menos, cuando se habla de algo tan nuestro como San Lorenzo.

Con 200 números sobre el lomo, La Revista del Ciclón redobló su esfuerzo y le puso color a su portada. Un nuevo triunfo del sacrificio y un motivo más que decora lo festejos de este aniversario. El resto lo hicieron ustedes, hermanos cuervos, semana tras semana. Viniendo a buscar un ejemplar, sin la necesidad de interponernos en tu camino para que la aceptes. O escribiendo lo que te parece o mandando la foto de un nuevo cuervito. También, participando del Cuervo Test y divirtiéndote con el recuerdo de los que alguna vez pasaron por San Lorenzo y ahora lo hacen en Birmania o Costa Rica.

Hay fiesta en La Revista del Ciclón. Nos parece ayer que estábamos preparando la número cien, con su primera tapa a color. Acá, en la oficina, donde se gesta y analiza su contenido, se escuchan, casi misteriosamente, risas y aplausos. Ahora va in crescendo: ya es bochinche, pitos y matracas. Parece que viene de esa caja que te hablé. Son ellos, los protagonistas de las notas que fueron cobrando vida y que, desde hace un buen tiempo, habitan la casa de cartón corrugado. Festejan la armoniosa convivencia y brindan por la vigencia del esmero. Al lado, permanece la cajita de velas Ranchera. Vacía. Nadie nos entiende cuando la vemos y se nos escapa un lagrimón.

La Revista del Ciclón nº 200

Una parte de la cuerva vida

Por Eduardo Bejuk

San Lorenzo es, para cada uno, algo diferente. Y a la vez, lo mismo.
Para mí, San Lorenzo es una camiseta de piqué larga, ajustada y larguísima, cuya textura, color y aroma recuerdo perfectamente. Le cosí (le cosió mi vieja) un 9 de terciopelo, enorme, azulado, totalmente fuera de contexto, en honor al supremo y divino Walter Gol Perazzo, que se bañaba con agua mineral, era mejor que Francescoli y le hizo un gol memorable a Argentinos Juniors en la cancha de Atlanta. La camiseta, un día, se enrolló en la cadena de la bici (no la llevaba puesta, entenderán) y quedó destrozada, casi una metáfora del San Lorenzo ochentoso que aprendí a amar. No sé dónde está la remera. Aniquilada, imagino. Daría lo que fuera por volverla a tener entre mis manos. Sé que es imposible.


San Lorenzo es, para mí, noches y tardes memorables, es el mito del Viejo Gasómetro que conocí en brazos de mi vieja (eso dice ella, para mi orgullo), es la radio del domingo cuando todos jugaban el domingo, es Rosario en el 95, dando la vuelta olímpica que nunca había dado, arrancando pasto como un loco, absorbiendo cada minuto de la gloria inédita, cerrando los ojos para imaginar que todos, absolutamente todos los Cuervos que quiero, estuvieran ahí conmigo. San Lorenzo es, por supuesto, muchísimas cosas más. El trapo con ganchos de carnicero, las canciones que memorizaba como si fueran el Himno, más camisetas, más tardes, más llantos, de todo.

Y San Lorenzo es, para mí, desde hace tiempo, aun antes de escribir acá, La Revista del Ciclón. Diez años, 200 números. Y varios campeonatos, gracias a Dios. Saja, Pipi, Pellegrini, Bernie, Bergessio, Ramón, el Centenario, el 8M, la racha de 13 triunfos al hilo y las pequeñas grandes anécdotas que todos guardamos. No me imagino entrando al Nuevo Gasómetro sin la revista. Ni me imagino un entretiempo sin el “CuervoTest” a mano, para llenar los 15/20 minutos de espera. Nunca acierto más de dos. No tengo memoria.

Fantaseo. Revista del Ciclón número 500, dentro de 20 años. Yo, canoso, panzón, me siento en la platea de vitalicios “Bernardo Romeo” y, mientras la brisa de Avenida La Plata me despeina los pocos pelos (sí, ya vamos a estar de vuelta en Boedo), me dispongo a hacer el CuervoTest.

Puteo respetuosamente a Martín Fuentes, el que lo confecciona, por su puntillosidad. A su primo, Jorge, lo saludo por su gran editorial titulado “El regreso del Bambino era lo único que podía salvarnos”. Me sorprendo con la nota de Fernando, el otro Fuentes, al enterarme del paradero de algunos ex cuervos (¡Ramón Díaz es el presidente de Yokohama Marines, de Japón, y sus hijos conforman la dupla técnica del equipo!). Leo con atención un informe de Gastón García. Y vuelvo al CuervoTest.

Me detengo en las últimas preguntas, las difíciles, porque siento que un Cuervo de Ley como yo tiene que apuntar ahí, sin miedo:

1-¿Quién hizo el octavo gol el día del 8-1 a Boca, en el estadio Mauricio Macri?
(fácil: Palermo, en contra)

2-¿Quién es el goleador histórico de de San Lorenzo en la Copa Libertadores?
Me cagó, Fuentes me cagó. Como siempre. Qué sé yo quién es. Desde que la ganamos, perdí el interés en la Copa maldita ésa. La Copa, carajo... Pensar que me enteré del triunfo ya en la clínica, ocho días después de que salí del coma post-infarto, cuando Jorgito Fuentes, todavía emocionado, me mostró la tapa de La Revista del Ciclón.

La Revista del Ciclón nº 200


Una historia de 200 capítulos

Y sí, esta es una revista temática. Ya lo habrás notado en la tapa. En el editorial de Gastón García. En las columnas de Fernando Fuentes y Eduardo Bejuk. Y también acá, en la página central, vamos a referirnos a las 200 ediciones de La Revista del Ciclón. Es que haber llegado a semejante cifra es algo que a todos los que hacemos la revistita, realmente, nos conmueve. Y, por eso, necesitamos liberar por escrito esa mezcla de sensaciones (alegría, felicidad, gratitud) que nos invade.
Por Jorge Fuentes

La historia de la génesis de esta revista ya fue contada en alguna oportunidad. Pero vale la pena recordarla una vez más. Nació en una mesa del bar Armando A. Diego, frente a la Universidad Nacional de La Matanza, de los amigos Hernán Gerace (cuervo de ley) y Leandro Mambretti (bostero, pero buen hijo, ja). Allí, entre apuntes y botellas de Quilmes, junto a Gastón García, comenzamos a pensar en “una revista para repartir gratis en la cancha”, algo que hoy no sería una idea muy original, pero que en 1999 no presentaba demasiados antecedentes.


Esa tarde/noche comenzamos a escribir posibles secciones en el anotador. Una de las primeras fue el Cuervo Test, para aprovechar el conocimiento y la memoria extraterrestre de mi primo Martín sobre la historia del Ciclón. Y no nos equivocamos: diez años después, se puede afirmar que esa sección se transformó en una de las favoritas de los hinchas de San Lorenzo.


Con los bocetos de la revista (aún sin nombre) fuimos a la imprenta de la familia Gázquez y a consultar a mi prima Gabriela, diseñadora gráfica, para ver si se podía hacer algo. Y se pudo. Una serie de notas escritas a la carrera sirvieron para armar un número 0, que en realidad fueron unas fotocopias, que salieron bajo el título “La revista de San Lorenzo”, un nombre puesto de manera provisoria por Gabriela hasta que nosotros le confirmáramos cuál iba a ser el definitivo. Nos gustó eso de “La revista de” y decidimos mantenerlo. Solo le cambiamos “Ciclón” por “San Lorenzo”, y listo.


Así, el 13 de agosto de 1999, con el aporte de un puñadito de publicidades (algunas como Casa Conde y la del abogado Fabián Cichello nos siguen acompañando hasta hoy), más unos billetes que pusimos de nuestros bolsillos, salió la primera revista, en un partido en el que un juvenil equipo conducido por Oscar Ruggeri le ganó 3 a 1 a Unión.


El título de la tapa era “Vamos, vamos los pibes”, el hit tribunero de aquellos días, y estaba acompañado por fotos de Romagnoli, Saric, Morel Rodríguez, Gallardo, Romeo y Estévez, seis chicos que no superaban los 22 años y que pintaban lindo. Y ahí, salvo por el Indio Gallardo que no pudo explotar, tampoco la pifiamos. El resto se destacó notablemente. Dos de ellos terminaron siendo ídolos de los cuervos: Romeo y Romagnoli, quienes acompañan esta nota posando con esa tapa, diez años después. Morel y el Pipa se fueron mal, pero rindieron mucho y bien. Y el inolvidable Mirko pintaba para crack/crack, de esos que nacen muy de vez en cuando…


Así, empezó todo, Hermanos Cuervos. Luego ocurrió lo que ustedes fueron construyendo cada vez que el Ciclón jugó como local. Porque si nosotros cumplimos diez años y llegamos a las 200 revistas se debe a lo bien que nos hacen sentir cada vez que vienen a buscar la revistita.
Apuntar en este par de páginas todo lo que fue ocurriendo en nuestras vidas y en la de San Lorenzo desde el nacimiento de La Revista del Ciclón es imposible. Pero está claro que las cosas han cambiado bastante.


Termino de escribir esto y se acerca mi mujer, Mirna, con mi hija Anita (o AzulgrAnita, como me gusta decirle) en sus brazos para que les dé el beso de las buenas noches. No se me ocurre un ejemplo más hermoso para confirmar eso de que “las cosas han cambiado bastante”…


En lo que respecta a San Lorenzo, con solo repasar las tapas de las revistas nos encontramos con alegrías y tristezas varias, pero también con algo que se mantiene inalterable con el paso del tiempo y que se extenderá de aquí a la eternidad: la pasión de su gente. En las buenas y en las malas. Allí radica, probablemente, el secreto de nuestra vigencia como medio partidario. Porque para llegar a 200 revistas, de manera ininterrumpida (salvo por aquella vez, en marzo de 2002, cuando ninguna papelera quiso comercializar papel), debimos pasar innumerables dificultades. Y, a lo camboyano, las fuimos sorteando. Y, por eso, cada vez que el Ciclón jugó en el Nuevo Gasómetro en estos diez años, la revistita siempre estuvo presente.


El agradecimiento es total y masivo. Para la familia. Para los amigos. Y para los que alguna vez colaboraron con nosotros, ya sea con una publicidad, intercalando o doblando las hojas de la revista o repartiéndola en la cancha. Y, ya que tomamos envión, van unos algunos agradecimientos especiales: a Néstor, un habitué de la platea Sur, fana del Ciclón y de la revista, ya que tiene guardados en su casa ¡todos los números! A Matías, por su amistad y bondad. A Ariel, Ángel y Pochi, de la imprenta Gázquez, por ser tan buena gente y por su eterna buena onda (sin ellos, La Revista del Ciclón no existiría. Así de simple). Y a Diego y Nacho, dos cuervos tan talentosos como pacientes, que se hacen lugar en sus actividades diarias para darnos una mano con el diseño, como lo hicieron Gabriela y Adrián, otros dos genios, en los primeros años de la revista.


Hay muchos más nombres, pero, como ven, el espacio es tirano. Sólo nos queda lugar para decirles que estamos muy felices de estar entregando el número 200 de La Revista del Ciclón. Y queríamos compartirlo con ustedes. Gracias por acompañarnos durante todo este tiempo. Y por hacer que la entrega de la revistita en el Nuevo Gasómetro se haya transformado, para nosotros, en una santa y hermosa costumbre.

La Revista del Ciclón nº 200

El Cuervo por la boca… habla

En estas 200 revistas, fueron muchos los protagonistas vinculados a San Lorenzo que pasaron por La Revista del Ciclón. A continuación, seleccionamos 20 frases de las tantas que salieron publicadas en estas páginas. Pasen y lean.


“Siempre me gustó San Lorenzo, por la gente, por los cánticos. Es una hinchada muy alegre. Nunca imaginé tener un final tan feliz en este club”.
Oscar Ruggeri. 29 de agosto de 1999. Revista 2

“La de San Lorenzo es la hinchada más fiel, la que más rápidamente tiene reflejos para responderle a las demás”
Víctor Hugo Morales. 3 de octubre de 1999. Revista 4

“El ascenso lo viví mas como hincha que como jugador. Hay cosas que no se pueden definir. Por ejemplo, el amor por mi señora no lo puedo describir, la amo y listo. San Lorenzo es algo similar”.
Jorge Rinaldi. 22 de noviembre de 1999. Revista 7

“San Lorenzo es mi segunda casa. El partido del descenso contra Argentinos lo jugué por un pedido especial de la hinchada”.
Sergio Villar. 13 de febrero de 2000. Revista 10

“Nunca practiqué patear un penal”.
Rafael Albrecht. 27 febrero de 2000. Revista 11

"Jugando para Argentinos una vez le hice un gol a Huracán, me levanté la camiseta y abajo tenía la de San Lorenzo, blanca con franjas rojas y azules".
Ortega Sánchez. 12 de marzo de 2000. Revista 12

“Si dirigía yo, seguro no nos choreaban”.
Ricardo Calabria. 9 de abril de 2000. Revista 14

“Y… goles hago pocos, así que aprovecho a tirar caños”.
Walter Erviti. 10 de diciembre de 2000. Revista 29

“Nunca me voy a olvidar de cuando salimos campeones en Rosario. Estaba en la segunda bandeja con mi papá y me quería tirar por una bandera para llegar al campo de juego”.
Sebastian Saja. 2 de septiembre de 2001. Revista 40

“Cuando arranqué en Estudiantes tenía de compañero a Victor Hugo Ferreyra y yo todavía lo tenía en un poster en mi habitación”.
Diego Capria. 19 febrero de 2002. Revista 49

“Me encantaría que la popular lleve mi nombre”.
Alberto Acosta. 17 de agosto de 2002. Revista 58

“Voy a estar ligado a San Lorenzo por el resto de mi vida”.
Pablo Michelini. 11 de junio de 2005. Revista 112

“A mi carrera como futbolista aún le falta un largo camino, pero seguro que me gustaría volver a jugar en mi casa (San Lorenzo) y no tengo dudas de que algún día lo volveré a hacer”.
Gonzalo Rodríguez. 8 de diciembre de 2006. Revista 141

“El Bambino me hace mucha propaganda. El dice que fue a casa y que le tiré un caño con una tortuga, pero yo no tengo tortugas, je. Lo que pasa es que el Bambi me aprecia mucho…”
Oscar “Coco” Rossi. 29 de abril de 2007. Revista 148

“Yo técnico hoy, al Burrito Rivero lo cago a trompadas. El tipo cuando se decide a jugar, en vez de pensar en el circo, juega bien y genera situaciones. Pero vive pendiente de hacer amonestar a alguno. Lo veo y no lo puedo creer”.
Osvaldo Biain. 27 de mayo de 2007. Revista 150

“Los que me reconocen y me ven en la cancha siempre me tiran buena onda. Es que yo siempre me maté por San Lorenzo”.
Oscar Arévalo. 27 de abril de 2008. Revista 168

“Tomate Pena murió por San Lorenzo. Dio la vida por el club. Lo enterraron con una bandera de San Lorenzo en el cajón. Pero ahora ni siquiera lo convocaron a Sebastián (su hijo) para hacerle un homenaje. Savino parece no estar enterado de nada. Es un idiota”.
Mario Rizzi.27 de septiembre de 2008. Revista 176

“Todavía me quedan algunos goles importantes para regalarles a los hinchas”.
Bernardo Romeo. 15 de febrero de 2009. Revista 182.

“Volver a Boedo es recuperar identidad”.
Daniel Filmus. 2 de septiembre de 2009. Revista 192

“Yo sé que puedo jugar en San Lorenzo”.
Martín Saric. 15 de noviembre de 2009. Revista 198

lunes, 7 de diciembre de 2009

Abrazo al Gasómetro

El pasado 2 de diciembre se cumplieron 30 años de la desaparición del Gasómetro y unos dos mil cuervos se acercaron a Avenida La Plata a darle un abrazo simbólico al viejo estadio.

El "vamos a volver" se escuchó más fuerte que nunca por las calles de Boedo y la ilusión de los hinchas del Ciclón está mas viva que nunca.

Te mostramos imágenes de la caminata que dieron los cuervos al lugar donde alguna vez estuvo el querido estadio...

Tapa 199


martes, 1 de diciembre de 2009


Por Gastón García

Juntos es mucho mejor


Que San Lorenzo le haya ganado a Huracán no debe llamar la atención de nadie, lo cuervos ya estamos acostumbrados a eso (ver informe pág. 8 y 9). Que la Gloriosa haya alentado desde el primer hasta el último minuto del partido tampoco da para asombrarse, ya que es algo que ocurre cada vez que la camiseta azulgrana sale a la cancha. Ahora bien, la situación que se vivió el sábado pasado en el rancho Tomás A. Ducó (de palacio ya no le queda nada), una vez finalizado el clásico (más desparejo del mundo), con los jugadores del Ciclón festejando durante varios minutos frente a la tribuna poblada de cuervos, sí generó sorpresa. Y muy grata.


Esa comunión hinchas/jugadores, cantando frente a frente y al unísono ¿“qué te pasa Quemero”?, el hit del momento de la Gloriosa, fue una imagen que en San Lorenzo se extrañaba y, sobre todas las cosas, se necesitaba.


Es vox populi que la hinchada del Ciclón es la más fiel del fútbol argentino. Camboyana por naturaleza, la gloriosa se ganó la admiración de propios y extraños gracias a las conmovedoras muestras de fidelidad que le brindó a sus colores en el curso de la historia. Pero desde mediados de 2008 para acá se produjo un quiebre muy profundo en la relación hincha/jugador del Ciclón.


Las frustraciones deportivas sufridas en este período fueron golpes duros para los cuervos. La eliminación de las Libertadores ‘08 y ‘09 y la final perdida a manos de Boquita dejaron heridos los corazones azulgranas y eso es algo lógico y natural. Pero fueron cuestiones extra futbolísticas las que realmente exacerbaron los ánimos de los sanlorencistas. El trasnochado de algunos referentes del plantel previo a un partido vital (la famosa pelea por 700 pesos), el constante reclamo de mejores premios, y gestitos inadecuados devueltos a las tribunas, fue lo que realmente había dejado a los hinchas en llamas.


Por suerte, en este campeonato la mano empezó a cambiar. Después de mucho tiempo los cuervos se volvieron a identificar con el equipo. No tanto por el estilo de juego (San Lorenzo no jugó en un gran nivel), pero sí por el espíritu de los jugadores en cada partido, que dejaron la vida en cada jugada. Y eso le alcanza al hincha. Es verdad que siempre se anhela que el equipo juegue lindo y guste, pero eso no siempre es posible. Por eso, cuando los futbolistas defienden la camiseta azulgrana con hidalguía, más allá de triunfos o derrotas, los hinchas se quedan conformes.


Quedó demostrado en el aplauso con que se despidió al equipo tras la inesperada eliminación de la Copa Sudamericana. Y la gente también puedo digerir las dos derrotas consecutivas en el torneo local que lo dejaron al Ciclón fuera de la pelea del título. Eso demuestra que evidentemente la relación hinchas/jugadores viró para bien en este semestre. Algunos podrán recalcar el caso Papu Gómez como síndrome de que el malestar continúa, pero hacer esa interpretación sería una total injusticia con la hinchada cuerva. No se puede juzgar a todos por lo que pueda hacer uno solo. Y quedó claro que lo del Papu fue la calentura de un hincha particular, magnificada por el periodismo que, como sabemos, muchas veces necesita de estas cosas para poder comer.


Lo cierto es que las cosas están mejor que antes. Y el festejo mancomunado entre hinchas y jugadores, finalizado el clásico fue una muestra de eso. Ojalá las cosas continúen así. Porque está claro que juntos, es mucho mejor.

La columna del Hermano Cuervo

Paternidad milenaria

Por Eduardo Bejuk

Como detesto el racismo, detesto los cantos racistas contra el club Atlético Boca Juniors y sus particulares seguidores. Por el contrario, me encantan los hinchas de Boca. Me hacen feliz. Verlos crecer, lentamente, a la sombra de su padre, siempre me conmovió. A veces reflexiono: presionar a un hijo, querer que sea como uno, querer transmitirle sentimientos (olé, olé, olé, olá te la vamos a enseñar) y lecciones de vida (nos fuimos al descenso, nos vendieron la cancha) no siempre da el resultado deseado. Pero hay que seguir intentándolo, con cariño, sin violencia, de tribuna a tribuna, en esta misión educadora que todo progenitor le debe a su niño.

La paternidad. Qué tema. Qué trauma. Junior pierde con San Lorenzo y no me come. Junior pierde con San Lorenzo y no se va a la cama, melancólico, buscando una explicación que su ego inflamado no puede concebir. Esta noche, después del partido, si la historia mantiene su curso y el nene –dolido en su recogimiento-- no puede dormirse, todo Hermano Cuervo debe leerle un cuento.

Boca nació de la bandera sueca. Los suecos son nórdicos. Los nórdicos, mil años atrás, observaban su propia mitología. Vikingos batalladores, creían que Odín era el Dios máximo, el que cabalgaba sobre un corcel de ocho patas, el que dominaba la guerra, la poesía, la sabiduría, la muerte. Le temían. Lo adoraban. Y a veces, cuenta la leyenda, el mismísimo Odín se aparecía en el campo de batalla, para llevar la victoria a su pueblo. En cada hombro, Odín siempre llevaba lo mismo: a Huginn y Muninn. Sus dos cuervos. “Pensamiento y memoria”.

Pensá por qué les ganamos siempre.
La memoria --y quizás una historia milenaria-- te dará la respuesta.

Homenaje al Gasómetro

Por Gastón García
La página más triste

El próximo miércoles se cumplirán treinta años del cierre del Gasómetro. Sin dudas ese fue y será el día más triste de la historia de San Lorenzo. Lo recordamos con bronca dolor e impotencia. Y gritando más fuerte que nunca, que “volver a Boedo, esa es mi ilusión”.


El 2 de diciembre de 1979, casi treinta años atrás, se escribió la página más triste de la historia de San Lorenzo de Almagro. Ese día, gris, nostálgico, apagado, cerró (o mejor dicho, ¡cerraron!) para siempre las puertas del legendario Gasómetro de Avenida La Plata. Ni un descenso, ni una final perdida, ni la frustración de no poder ganar una copa se pueden comparar con el dolor que te invade al perder tu propia casa. Y cuando recordás que ese lugar, tu lugar, te lo robaron descarada y dictatorialmente, el sufrimiento se torna mucho mayor. La angustia será eterna. Fue un golpe al corazón de todos los sanlorencistas que dejará secuelas de por vida. Porque a San Lorenzo no sólo le cerraron su estadio, también lo desterraron de su tierra santa, donde supo nacer.

Aquel 2 de diciembre de 1979 San Lorenzo y Boca jugaron noventa minutos de fútbol y el resultado no pudo ser otro que un aburrido empate sin goles. Se podrían haber jugado cientos o miles de minutos más, y la pelota jamás se iría a encontrar con la red. Es que esa tarde no había lugar para festejos. Ni propios, ni ajenos. Y hasta la misma número 5 lo sabía. Por algo será que el Loco Gatti le detuvo un penal a Hugo Coscia. Por algo será que esa tarde, el Ciclón no pudo cumplir con ese mandato divino que se acostumbró a concretar a través de los años: derrotar a Boca. Por algo será que fue una jornada de cielo gris, triste, apagada. Tapada de nubes, como si fuera una señal de que ese día, dejaría una marca amarga en la historia del fútbol criollo, y sobre todo en la vida la de los hinchas del Ciclón. Sería, en el tiempo, una jornada de llanto y desconsuelo.

El pitazo del juez Teodoro Nitti indicando el final del cotejo no fue simplemente eso. A su vez, esa orden del hombre vestido de negro le estaba pegando un tiro al templo de Boedo y a las humanidades de todos los cuervos. Encubiertamente, y quizás sin saberlo, Nitti estaba espetando un desalmado “¡no va más! Hasta aquí llegó tu gracia, querido Gasómetro”. Ese pitazo final, clausuraba una lujosa historia de 63 años. Con esa acción se le daba punto final a un templo que había nacido el 7 de mayo de 1916, gracias a la radical labor de Antonio Scaramusso, aquel primer presidente azulgrana, quien fue el encargado de convencer a todos de que San Lorenzo necesitaba poseer su propio estadio.

Ese 2 de diciembre el Gasómetro cerró sus puertas y para siempre. Después llegaría el despiadado y cruel desarme. Inmediatamente el desarraigo, aunque fueron pocos los que lo previeron en su debido momento. Aparecerían las culpas y los culpables. Se habló de una desidia dirigencial por parte del club, en manos de Moisés Annan y compañía y también se acusó a una dictadura autoritaria, que de la mano del Brigadier Cacciatore falló en contra de San Lorenzo. Hubo mentiras, como las del “reordenamiento urbano”, que implicaba la apertura de calles, que jamás se abrieron. Falsos anuncios, como que en ese lugar no se podrían construir supermercados, que después se construyeron. Absurdas promesas, como la creación de un estadio modelo para 200 mil espectadores (¡je, que hipocresía!). En fin, se podrán y se continuarán diciendo miles de cosas. También se seguirán achacando responsabilidades. Pero lo cierto, es que el Gasómetro no está más, y con su cierre, al hincha de San Lorenzo le robaron algo que era parte de su vida, de su idiosincrasia, de su corazón.

En esos tablones estuvo (perdón por la primera persona) mi abuelo Máximo y sus amigotes de la barra de la Goma. Estuvo mi viejo, junto a la fiel compañía de su primo, y esas miles de anécdotas que me sigue relatando desde que me trajo al mundo. Estuve yo, cuando era un embrión en la panza de mi madre y también en sus brazos cuando apenas tenía dos añitos. Estuvieron tu viejo, tu abuelo, tu hijo, tu primo, tu vecino, tu amigo. Estuviste vos, si es que superás los treinta y pico de pirulos. Estuvieron miles y miles de sanlorencistas que peregrinaban religiosamente cada domingo por la Avenida La Plata. Estuvieron nuestros fundadores, como el inmortal Padre Lorenzo Massa. Estuvo el valiente de Jacobo Urso. Adentro, en el campo de juego, fueron leyendas Farro, Pontoni y Martino; el Nene Sanfilippo y sus goles; las cuatro pepas del Bambino a Boca en un sólo tiempo; los invencibles Matadores; los bicampeones del ’72; los cañonazos de Scotta... Y cuántas líneas y carillas más podríamos llenar, hablando de las maravillosas anécdotas que nos dejó ese famoso Wembley Porteño, como muchos solían llamarlo. Pero lo cierto es que ya no está.

El próximo miércoles se cumplirán treinta años del cierre del Gasóme
tro. Aquella tarde gris, se escribió la página más triste de la historia azulgrana. Ese día, San Lorenzo empató sin goles con Boca y Coscia se erró un penal. Ese 2 de diciembre de 1979, hasta la propia pelota estaba triste y se prohibió festejar.

Homenaje

Los misiles de Facundo llegaron al cielo

El viernes 13 de noviembre, justo cuando la edición del partido ante Independiente estaba en imprenta, nos sorprendió la noticia de la muerte de Héctor Facundo. A horas de celebrar el 50º aniversario del título del campeón de 1959, el Tingui se fue al cielo azulgrana. En La Revista del Ciclón lo recordamos con la semblanza que salió publicada en el Diccionario Azulgrana, el libro que editó este medio a fines de 2007. Solo queremos agregarle nuestro saludo a sus familiares y amigos y el agradecimiento eterno por haber colaborado a que nuestro querido Ciclón sea lo grande que es.



Nunca se supo qué guardaba en ese botín derecho ni qué sustancia misteriosa recubría su empeine para que la pelota saliera impulsada con tanta potencia. Despedía obuses teledirigidos que inflaban redes y raspaban yemas, casi nunca con chanfle, más bien rectos, lo que provocaba que los gajos de la pelota viajaran inmóviles como sumisos rehenes de ese tremendo impacto. Una vez dio una pista, que le sacó algo de misterio a su hábito. Se trataba de hundir el pie para que el empeine calzara de lleno al balón y así este se transportara pesado y con velocidad. No parece nada del otro mundo, pero en definitiva, pocos consiguieron pegarle como él. Dentro de la descripción posicional, se lo puede encuadrar como un facilitador de tareas. A lo largo de su carrera (mayormente por la zona derecha) se la pasó asistiendo y sirviendo goles en bandeja, principalmente al Nene Sanfilippo, sin dudas el que más se regodeó con sus centros. El técnico Atilio Giuliano fue el que lo promovió a Primera, en procura de anestesiar las idas de Benavidez y Coll, dos piezas clave en el funcionamiento ofensivo. Sin embargo, debió esperar un tiempo para adquirir continuidad. No participó en el 57 pero al año siguiente ya comenzó a mostrar las cualidades que lo tendrían como titular absoluto en el equipazo campeón de 1959, donde integró una de las mejores delanteras en la historia del fútbol argentino: Facundo, Ruiz, García, Sanfilippo y Boggio. Era tal la voracidad y eficacia de ese quinteto que también compartieron cartel en la Selección nacional que disputó el Sudamericano de Ecuador. Sí, los cinco juntos, como en Boedo pero con la celeste y blanca. De ahí en adelante mantuvo un altísimo nivel que le permitió ser convocado al seleccionado para disputar la Copa del Mundo de Chile 62.

Ficha
Nombre: Héctor Facundo
Fecha de nacimiento: 27/11/37
Lugar de nacimiento: Villa Real (Capital Federal)
Partidos en San Lorenzo: 125 (1956/1963)
Goles en San Lorenzo: 28
Títulos en San Lorenzo: 1 (1959)

Informe

Por Gastón García

Una tradición azulgrana

Ganarle a Huracán es para San Lorenzo una costumbre de toda la vida. Le ganó cuando estuvieron frente a frente por primera vez en la historia, 3-1 en el año 1915. Le ganó en el primer cruce del profesionalismo, 3-0 en 1931. Le ganó cuando ellos consiguieron su primer y único campeonato, 1-0 en 1973. Le ganó cuando se fueron al descenso. Le ganó cuando volvieron a Primera. Le ganó cuando se volvieron a ir a la B. Y le ganó cuando volvieron a ascender. Pero como hubo otro descenso más, San Lorenzo le volvió a ganar antes de que se despidan. Y luego, como no podía ser de otra forma, le ganó cuando volvieron a ascender. En fin, el Ciclón siempre tuvo para el cachetazo a su rival de barrio. Le ganó y le seguirá ganando toda la vida, tal cual sucedió el sábado pasado en el Tomás A. Ducó y vos fuiste testigo presencial de ese 2-0. En este informe, te mostramos los 71 triunfos que el Ciclón le propinó a los del Globito. Es verdad, ¡son un montón!, pero vale la pena recordarlos. “Que nacieron hijos nuestros…”.



Fecha Resultado Goleadores
09/07/31 3-0 (L) Moyano e/c, Cortecci y Arrieta.
30/03/32 2-1 (L) Fossa y Diego García.
02/04/33 2-1 (V) Magán y Diego García
08/04/34 3-0 (V) Arrieta, Alarcón, Diego García
15/07/34 5-1 (L) Chividini (2), Diego García, Petronilo y Cavadini
27/10/35 3-0 (L) Arrese, Cavadini y Canteli
13/09/36 2-1 (L) Naón (2)
11/07/37 1-0 (L) Cavadini
21/11/37 1-0 (V) Canteli
03/07/38 4-2 (L) Cosso (3) y Alarcón
13/11/38 2-1 (V) Alarcón y Arrieta
07/04/40 4-2 (V) Lángara (2), Waldemar y Núñez
20/04/41 5-2 (L) Lángara (2), Martino, Marinelli e/c y Nicolau
10/08/41 3-0 (V) Martino (2) y Borgnia
18/04/42 2-1 (L) Borgnia y Martino
23/08/42 3-1 (V) Rodríguez de Lara, Lángara y Zubieta
05/12/43 2-0 (L) Etchepare y Martino
17/06/45 4-2 (L) Pontoni (2), Antuña y Méndez
29/09/46 2-0 (V) Farro y Zubieta
15/08/48 2-1 (V) Farro y Reggi
16/04/50 3-1 (V) Papa(2) y Seoane
14/09/52 3-2 (V) Benavídez (2) y Cortiñas
11/10/53 3-1 (L) Florio, Cívico y Benavidez
06/06/54 2-1 (L) Berni (2)
11/12/55 3-2 (V) J. López, Sanfilippo y Benavídez
09/06/56 4-2 (V) Berni, Portaluppi, R. Martínez y D’Alessandro
04/05/57 5-3 (V) Herrera (2), Boggio (2), y Sanfilippo
15/09/57 1-0 (L) Boggio
17/09/58 3-1 (L) Sanfilippo, Cigna y Boggio
7/12/58 4-2 /V) Sanfilippo (2), Herrera y Ruiz
26/07/59 4-1 (V) Sanfilippo (2), Boggio y Ruiz
08/11/59 6-3 (L) Sanfilippo (3) y Boggio (3)
26/06/60 2-0 (L) Sanfilippo y Leeb
11/11/60 4-2 (V) Sanfilippo (3) y Rossi
16/04/61 5-2 (L) Sanfilippo (2), Facundo (2) y Ruiz
30/06/63 3-1 (L) Rossi (2) y Zarate
15/11/64 3-0 (L) Veira, Carotti y Telch
05/09/65 1-0 (V) Santamaría
19/12/65 4-2 (L) Fischer (2), Doval y Casa
08/05/66 2-1 (V) Facio y Veira
25/09/66 4-1 (L) Veira (2), Fischer y Rendo
12/03/67 2-0 (V) Fischer y Doval
28/05/67 2-1 (L) Veira y Fischer
06/10/68 3-1 (L) Calics, Telch y Veglio
14/12/69 2-1 (L) Telch y Rendo
28/03/71 5-1 (V) Ayala (2), Fischer, Veglio, y P. González
27/06/71 2-0 (L) García Ameijenda y P. González
28/11/71 3-0 (V) Buglione e/c, García Ameijenda y Scotta
06/12/72 3-0 (L) Heredia (2) y Chazarreta
21/09/73 1-0 (L) Villar
23/02/74 2-0 (V) Scotta y Piris
30/04/75 1-0 (L) Scotta
21/09/75 1-0 (V) Premici
07/08/78 3-2 (V) Meglio (2) Y Collavini
29/10/78 2-1 (L) Torres y Smaldone
04/11/79 3-1 (V) Torres (2) y Rizzi
03/04/80 2-1 (L) Rinaldi y Ruiz
09/11/80 3-2 (V) Corró 2 y Rizzi
29/03/81 3-1 (V) Larrosa (2) y Juárez e/c
16/10/83 2-1 (L) Perazzo y Husillos
23/05/93 1-0 (L) Céliz
28/11/93 1-0 (L) Maydana
26/11/94 2-1 (V) Monserrat y Galetto
21/05/95 3-0 (L) Biaggio (2) y Corbalán e/c
10/09/95 5-0 (L) E. González (2), Silas, Biaggio y Monserrat
02/03/97 5-1 (L) Gorosito, Abreu, Silas, Luis Fernando y Rivadero
22/11/98 2-0 (L) Lussenhoff y Gorosito
09/11/02 4-0 (V) Astudillo (3) y Michelini
15/06/03 4-0 (L) Acosta (2), Chatruc y Luna
29/11/08 4-1 (V) Silvera (2), A.Torres y Chavez
21/11/09 2-0 (V) Civelli y J.M. Torres

Torneo Apertura

Por Jorge Fuentes



Cuestión de honor

El Ciclón tiene hoy un compromiso ineludible con su gente. Para la mayoría de los cuervos, el partido con Boca es el más importante del campeonato. Incluso más que el picadito con los del otro barrio. Por eso, un triunfo hará que la gente cierre el 2009 con una sonrisa. Eso sí, luego del clásico, los dirigentes y Simeone deberán pensar en el San Lorenzo 2010. Porque al corazón que mostró el equipo del Cholo en este semestre habrá que agregarle algo de fútbol. Si no, va a estar complicado otra vez.

Ya jugamos con el Globo, y no pasó nada. (Bah, en realidad pasó lo de siempre), vamos a jugar con Boca que es un… hijo, igual que el de Parque Patricios. La canción de “La Gitana hermosa”, adaptada para esta nota sin las palabras subidas de tono, puede ser uno de los hits de la tarde.
Ojalá lo sea. Meter un uno/dos a nuestros dos históricos hijos sería una linda manera de terminar el año. No de salvarlo, eso está más que claro, pero sí serviría para despedir el 2009 de una manera más o menos decorosa. Con la relación entre los hinchas y los jugadores en franco ascenso, un triunfo ante los de La Ribera vendría bien para solidificar el vínculo y para encarar los tres partidos que faltan del Clausura, aun con chances de ingresar a la Copa, con el ánimo bien arriba. Eso sí, un triunfo ante Boca esta tarde no debe eclipsar el verdadero objetivo del Ciclón a mediano plazo: conformar un plantel que mantenga el corazón y la garra que mostró en este campeonato, pero que tenga un poco más (en realidad, bastante más) de fútbol. Eso fue lo que le faltó al Ciclón este semestre.
Sin Romagnoli (lesionado), y con Rivero y Kily González, los líderes espirituales del equipo, con las piernas cansadas por jugar dos torneos a la vez, San Lorenzo se quedó prácticamente sin juego. Y lo pagó con la insólita eliminación ante River de Uruguay y con esa seguidilla de tres partidos en los que solo se consiguió un punto sobre nueve (empate contra Gimnasia y derrotas contra Banfield e Independiente), lo que significó la temprana despedida del torneo local.

San Lorenzo 2010
Con Marcelo Tinelli ¿alejado? de las decisiones futbolísticas del club, se supone que San Lorenzo no realizará ninguna incorporación que rompa el mercado. No es una mala noticia. El club debe priorizar el saneamiento de la economía. Pero eso no significa que deba hipotecar sus chances de pelear arriba.
Con este plantel, más algún refuerzo del medio para arriba, puede dar lucha. De hecho, este mismo plantel, diezmado por lesiones y con muchos jóvenes, se las arregló para mantenerse con chances en el torneo local y en la Sudamericana hasta bastante avanzadas ambas competencias. Claro, este será el memento para ver la muñeca y la cabeza de los dirigentes para encontrar a algún jugador bueno y relativamente barato, algo así como un Erviti, por poner un ejemplo cercano y que bien pudo haberse concretado, que pueda aportar las soluciones que San Lorenzo necesita.

Un clásico
Para cerrar, una breve mención de lo ocurrido el sábado pasado en Parque Patricios. Afuera y adentro de la cancha. Detrás del alambrado hubo un papelón de la policía, una demostración del pensamiento chiquito de los hinchas de Huracán (no todos, por supuesto) y una muestra de irracionalidad de los de San Lorenzo (no todos, por supuesto).
La policía, por esa falla inaceptable en el operativo que permitió el ingreso de la bandera del Ciclón en la tribuna local. Los del Globo, por festejar estupideces como el robo de una bandera (¿alguna de las estrellas de su camiseta será por eso?). Y los del Ciclón, por responder de manera violenta, con la tribuna repleta de pibes y familias. Ese cóctel de insensatez derivó en el penoso escándalo de antes del comienzo del torneo.
Dentro del campo de juego pasó lo de casi siempre. Ganó el Ciclón sin dejar ningún tipo de dudas, por más que Ángel Cappa, el cultor del cuiqui-cuiqui haya dicho que “San Lorenzo no dio tres pases seguidos”. Error, Angelito. Romagnoli (uno)-Orode (dos)-Torres (tres). Ahí están los tres pases. Quizás, ahora, con más tiempo libre, pueda ver el segundo gol del Ciclón en algún lado. Otra vez será, Angelito.

lunes, 30 de noviembre de 2009

¡Papá se nace!


Esta camisetita la usará un cuervito/a que en unos meses llegará para agrandar la familia azulgrana.

Y como no podía ser de otra manera, esa camisetita del Ciclón ya empezó a sentirse papá de Boquita, como lo sera el cuervito/a que la va a usar.

Y bueno che, es una cuestión Paternal que los cuervos ya traemos de nacimiento.

Hijos nuestros en todos los idiomas!

Vale la pena recordar esta portada de La Revista del Ciclón.




Los años pasan pero la historia es la misma de siempre.

"Que nacieron hijos nuestros...."

¡Feliz día Cuervos!

30/11 Dia del Hincha de San Lorenzo de Almagro


Hace nueve años el hincha del Ciclón volvía a demostrar fidelidad, amor, compromiso, sentimiento y por sobre todas las cosas volvía a luchar por su club.


Hace nueve años algunos descorazonados quisieron convertir a esta pasión nacida en 1908, en una S.A., pero los hinchas, genuinos, lo impidieron y defendieron la razón de ser del Ciclón: San Lorenzo es de los socios y de sus hinchas.


Hace nueve se ganó una nueva batalla. FELIZ DIA CUERVOS

martes, 17 de noviembre de 2009

Tapa 198


Editorial

Aplausos, ovaciones y silencio
Por Jorge Fuentes

Mucho se ha escrito aquí sobre las reacciones de los hinchas de San Lorenzo ante diversos hechos y ante distintas actitudes de los jugadores que los representan. En algunos casos acompañamos el clamor popular y en otros dejamos en claro que nuestra posición es totalmente opuesta a la de la mayoría.

En un país y en club democrático, no sólo no está mal que eso suceda, sino que hasta es saludable. Es más, a veces los que hacemos La Revista del Ciclón también ingresamos en acaloradas discusiones sobre los gestitos de Rivero, el apoyo a Romeo, los insultos a Aureliano, la posición en la cancha del Papu Gómez, en fin… los temas que hablamos entre los cuervos. Y en las últimas dos semanas, en el medio del uno-dos letal que sufrimos en la Sudamericana y en el campeonato local, se colaron dos situaciones extra futbolísticas que merecen una reflexión: el “Migliore/Migliore” ante River de Montevideo, y las ovaciones a Méndez y Erviti, contra Banfield.

Vayamos “caso a caso”. La aclamación al ex arquero de Huracán, Boca y Racing, que apenas lleva 19 partidos disputados con el buzo cuervo, puede entenderse desde el alto grado de angustia y nerviosismo que genera una definición por penales, pero la verdad que semejante muestra de cariño para Migliore, más allá de su buen rendimiento en este torneo, fue un obsequio demasiado generoso. Su condición de hincha fanático de Boca debe quedar relegada a la hora de desearle lo mejor cada vez que sale a la cancha. Pero de ahí a ovacionarlo, hay un largo trecho.

Después del palo, viene la caricia. Los cuervos demostraron ante Banfield tener memoria. El estruendoso recibimiento para Sebastián Méndez y Walter Erviti fue el claro ejemplo de que el hincha puede abstraerse hasta de un clima de final, como lo era la previa del choque contra el Taladro, para saludar a dos ex que defendieron la azulgrana como el Padre Lorenzo manda.

Al Gallego le tocó integrar uno de los planteles más cuestionados de la historia del Ciclón, sin embargo, su forma enjundiosa de jugar y su honestidad para dar un paso al costado “porque no quiero robarle la plata a San Lorenzo” lograron que quedara indemne a cualquier crítica. Y la gente se lo hizo saber. Varios puñetazos en su corazón fue la manera que eligió el defensor para agradecer esa ovación. Lo de Erviti pasa por otro lado. Allí hay un amor gestado desde hace tiempo. El marplatense no solo fue uno de los mejores jugadores que pasó por el Ciclón en la última década, sino que nunca deja pasar la oportunidad para declarar que es hincha de San Lorenzo. Aun no se explica como Cañito, como se lo apodó cuando daba sus primeros pasos en Primera, no juega en el Ciclón. No se entiende. Pero ese es otro tema. Su gran partido, con un hermoso pase gol incluido, no impidió que los cuervos lo despidieran con aplausos cuando fue reemplazado, ya con el resultado a favor de Banfield. Vale el gesto de la gente. Y también el de Erviti, que saludó a las tres tribunas donde había gente de San Lorenzo.

Hoy la gente tendrá otra chance de expresarse. Con la camiseta roja de Independiente estarán Walter Acevedo y Andrés Silvera. El volante no llegó a tener un rendimiento que amerite aplausos o reprobaciones. El Cuqui, en cambio, fue uno de los mejores delanteros que tuvo el Ciclón en los últimos años, pero la gente le terminó pasando la factura por aquella huida de la concentración antes de jugar contra Banfield en 2007, por las recurrentes ausencias a los entrenamientos y por su evidente “trabajo a reglamento” en algunos partidos.

Si se permite, ahí va un consejo: evitemos insultar a Silvera. La venganza de los goleadores suele ser terrible.

Martín Saric: “Yo sé que puedo jugar en San Lorenzo”

Martín y Mirko


Por Jorge Fuentes
Luego de dar vueltas por el mundo durante nueve años, Martín Saric volvió a la Argentina y, una de las primeras cosas que hizo, fue regresar al Nuevo Gasómetro a ver a su amado San Lorenzo. En esta nota con la La Revista del Ciclón, habló de todo. De su carrera, de su sueño de jugar con la azulgrana y también de cómo convive con el recuerdo permanente de su hermano Mirko.

El Nuevo Gasómetro vendría a ser algo así como el living de su casa. O mejor, el jardín del fondo, con canchita incluida. Martín Saric camina por el Pedro Bidegain y le pasa lo que ocurría a Luca Prodan en el Abasto (“Yo paso y me saludan”). Un viejo delegado de inferiores, algún ex compañero, algún amigo de la familia… el hecho es que Martín no puede dar más de tres pasos seguidos por los pasillos de la Platea Norte que ya hay alguien abrazándolo y saludándolo. “Sabés lo que pasa, yo vengo a San Lorenzo desde que tengo cuatro años, cuando hacíamos natación con Mirko. Después empecé a jugar en preinfantiles y así hasta llegar a Reserva. Por eso tengo tanta gente conocida”, le cuenta a La Revista del Ciclón.

Por cómo te saludan, se nota que hace mucho que no te ven.
Sí, volví hace 15 días y hacía tiempo que no volvía por el club
Hay muchos que te conocen, pero también hay otros que te perdieron el rastro. Hagamos un repaso de tu carrera.
Estuve jugando mucho tiempo en el exterior. Después de jugar en Chicago, en 2001 me fui para Paraguay y después anduve por Croacia, Eslovenia, Isarel, Rumania y otra vez en Eslovenia, donde estuve hasta hace poco ya que rescindí el contrato con el Celje, el equipo donde estaba jugando, porque me querían bajar el contrato.
¿Y ahora?
Y ahora acá ando, con ganas de quedarme en el país.
En estos nueve años jugando afuera debés haber coleccionado un montón de historias y anécdotas, ¿no?
Uff… Un montón. Qué se yó, en Rumania jugué con diez grados bajo cero y en Israel con más de cuarenta grados. Pero una de las cosas que más me marcaron fue cuando me enteré que en Rumania se vendían los partidos.
¿Cómo? ¿Y te tocó ser testigo de algo así?
Sí. Jugando para el Iasi, hicimos un gol y supuestamente teníamos que perder. Obviamente yo no estaba ni enterado. Después me dí cuenta porque el día anterior un compañero me había dicho ‘mañana no ganamos’, y yo le decía ‘¿Cómo no vamos a ganar?’. Después supe que el técnico también lo sabía.
¿El técnico también estaba entongado?
Sí, él y un par de jugadores. Cuando me dí cuenta de quién estaba yendo para atrás lo fui a buscar, lo agarré del cuello y le dije que si se mandaba alguna cagada, lo mataba. Al final ganamos 3 a 0. Pero de eso no me olvido más. También tengo buenos recuerdos de mi paso por Israel. El lugar era muy lindo y, además, conocí a los cuervos de la peña de allá. Nos juntábamos a ver los partidos de San Lorenzo y cuando yo jugaba, me venían a ver y ponían banderas del Ciclón, ja. Unos fenómenos.
¿Y en Croacia cómo te fue? Porque ahí no solo jugaste al fútbol, sino que uno se imagina que te reencontraste con tus raíces.
Es verdad. Me reencontré con la prima de mi viejo, conocí la casa de mi bisabuela, que estaba como antes… La verdad es que fue muy emocionante. Yo quería estar en el lugar de dónde vengo y por suerte lo pude hacer.
Al principio recordabas los momentos de tu infancia que viviste con tu hermano en San Lorenzo. A más de nueve años de lo que pasó, ¿te hace mal hablar de Mirko?
No, para nada. Quizás al principio me costaba más porque era muy chico y era como que no aceptaba lo que había pasado. Por eso me fui de Argentina. Cuando jugaba en Chicago, las hinchadas rivales me gritaban cosas muy feas por lo de mi hermano…Yo estaba muy mal y me terminé escapando. Ahora siento que estoy más maduro y que puedo ver las cosas de otra manera. Yo siempre voy a recordarlo de la mejor manera porque él, además de mi hermano, era mi amigo. No es fácil, pero uno tiene que aprender a vivir con eso. Hoy en día uno lo sigue sin entender. Cada uno puede pensar lo que quiera, pero yo prefiero recordar los buenos momentos que viví con él.

Que estés más maduro, como decís, significa que no necesitás volver a escaparte.
Claro. No sé que va a pasar con mi futuro. Tengo muchas puertas abiertas en el exterior, pero me encantaría jugar acá en Argentina. Tengo una hija de seis años, que me gustaría que estudie acá. Además es actriz, ja. Actuó en la película “Cuestión de Principios”, en la que trabaja Pablo Echarri.

Mira vós.
Ja. Pero además, me gustaría tener la chance de jugar en el país.

¿En qué equipo?
Y… si me das a elegir obvio que te voy a decir San Lorenzo. Yo sé que la mayoría ni sabe cómo juego, pero yo sé que puedo jugar en San Lorenzo. No lo digo porque soy hincha, sino porque realmente creo que estoy capacitado. Sé lo que puedo dar. Soy conciente de que no es fácil. Ojalá tenga la chance de jugar en algún equipo para que San Lorenzo se fije en mí y me llame. Eso sería espectacular.

La Ficha de Martín

Nombre: Saric, Martín
Fecha de nacimiento: 18/08/1979
Lugar de nacimiento: Capital Federal
Trayectoria: San Lorenzo (infantiles e inferiores), Nueva Chicago (2001), Sportivo Luqueño -Paraguay- (2001), NK Zagreb -Croacia- (2002), NK Rijeka -Croacia- (2002/2004), FC Ljubljana -Eslovenia- (2004/2005), Hapoel Beer Sheba -Israel- (2005), Politehnica Iasi -Rumania- (2006/2007), FC Otelul Galati -Rumania- (2007/2008) y NK Celje -Eslovenia- (2008/2009).

La columna del Hermano Cuervo

El orgullo nacional

Por Eduardo Bejuk

La mitología futbolera --a veces puro mito, a veces pura realidad-- nos ubica en las antípodas de Independiente. Ellos, dice la mitología, presentan un bajo contenido de glucosa en la sangre, sólo van a la cancha cuando el equipo está de buenas, tienen récord de carnets destrozados y su negro paladar les impide disfrutar triunfos que no se hayan logrado en base a buen juego y calidad. Los Hermanos Cuervos, en cambio, quedaron inmortalizados como fieles seguidores aún en épocas aciagas, con un paradigma jamás igualado: la peregrinación durante el Ascenso.

Claro: Independiente nunca se fue a la B y, supone la mitología, su reacción ante tamaña tragedia futbolera habría sido muy diferente a la nuestra. ¿Llenar solos la cancha de River? Ja... Ni hablar de su colección de histéricas Copas Libertadores, que nos enrostran cuantas veces pueden, aunque la última se remonte a 1984 (cuando en el cine estrenaban Los Cazafantasmas, Michael Jackson cantaba Thriller y el Globo nunca se había ido al descenso). Mirá si pasó tiempo...

No hay idiosincrasia más lejana a la nuestra. Porque ellos detestan sufrir y nosotros nacimos para eso. Santos y Diablos. Pasión y Razón. Orgullo (de dientes apretados) y Orgullo (de nariz respingada). En los últimos tiempos, la brecha se empezó a acortar: ya no nos llevan tantos partidos, ni tantos campeonatos, ni tantos puntos en la tabla histórica (de hecho, hay un virtual empate). Y quizás su gente se haya edulcorado, porque la cultura del aguante nos igualó a todos.

La esencia, sin embargo, permanece. Es un clásico. Nos encanta jugarlo. Porque con Independiente somos distintos y, en el marco de la paz y la tolerancia, en cada duelo nos jugamos algo más. Una forma de sentir el fútbol, un sentimiento que no lo alteran los triunfos, las copas, ni los malos tragos. Porque muchos saben beber del dulce licor de los éxitos, pero pocos se bancan el cítrico fondo blanco de las amarguras. Nosotros sabemos de eso. Orgullo, se llama.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Soriano, literatura y San Lorenzo

Hay quienes todavía consideran que la literatura y el fútbol van indefectiblemente por caminos opuestos. Sin embargo, genios como el Negro Fontanarrosa demostraron todo lo contrario. Los cuervos, por suerte tuvimos a un sabio de la pluma que nos dejó un gran legado a los futboleros. Recordamos a Osvaldo Soriano, un cuervo que enaltece a la familia sanlorencista.

Por Gastón García

“No se si alguna vez les tocó seguir un partido por teléfono a once mil kilómetros de distancia. Mejor dicho: dos partidos al mismo tiempo. A mí sí, esta es la segunda vez. Solo en la medianoche de París, encerrado en cuarenta metros cuadrados, igual que hace catorce años cuando era joven y San Lorenzo se fue al descenso. ¿Cómo festejo el título ahora? ¿Con quién lo comparto? ¿Qué hago?, ¿cuelgo las doscientas páginas de la novela y me voy a terminar la noche a Pigalle?".

Revisando el baúl de recuerdos sanlorencistas, ese que todo cuervo tiene en su casa, entre tantas revistas, diarios, fotos y chulerías vinculadas obviamente al Ciclón, me sorprendió ver un ejemplar del periódico Pagina/12, cuyo titular principal en la portada señala: “Las cosas del poder”, acompañado de una fotografía en la cual se ve a Domingo Cavallo y Eduardo Bauzá (¡mamita…!). “¿Qué hace este diario acá?”, se me cruzó de inmediato por la cabeza, ya considerando que su destino sería el asadito que (este mediodía) nos comeríamos junto a unos cuantos amigos/cuervos, en los quinchos de la Ciudad Deportiva, previo al partido contra Independiente.

Pero si estaba ahí, en ese lugar en el cual uno guarda todo lo tenga que ver con San Lorenzo (¡hasta un dungui dungui cuervo/bostero, encontré!), algo importante debía contener. Y justamente, ese algo importante, estaba en la contratapa, y era una nota titulada “Festejos”. La fecha del ejemplar nos remonta al “martes 27 de junio de 1995”. Claro, ahí empecé a comprender que todo conducía al título conseguido por el Ciclón, hace más de 14 años, en aquella inolvidable noche rosarina. La nota se inicia con una leyenda que dice “in memorian Miguel Briante, hincha del Ciclón”, y quien la firma es nada más ni nada menos que el mágico literato cuervo/argentino, Osvaldo Soriano.

El párrafo que inicia esta nota de La Revista del Ciclón son las primeras líneas que escribió el Gordo Soriano, desde París y para compartir con todos los lectores de Página/12, en la cual narra su experiencia de cómo fue vivir el triunfo/campeonato que consiguió su San Lorenzo el 25 de junio de 1995. El relato que hace Soriano es realmente maravilloso. Sintetiza a la perfección la pasión del hincha de San Lorenzo, y lo que pudo sentir un cuervo, estando tan lejos de Boedo (como él, en esos momentos en París), al deleitarse porque su equipo volvía a salir campeón luego de 21 años de frustraciones.

En otro párrafo de esa nota publicada catorce años atrás, Soriano continúa: "A las once de la noche en Francia la angustia ya me tenía afiebrado, y ahora, tres horas más tarde, todavía no se me pasó. Sabrán perdonar los lectores la parcialidad y las tonterías que pueda decir. Estuve hasta recién festejando a gritos, despertando vecinos, tirándome de cabeza en el colchón. ¡Vamos San Lorenzo, carajo!”.

Para aquellos que aun sostienen que la literatura no puede asociársela con el fútbol, genios como el Negro Fontanarrosa, Eduardo Sacheri, o el propio Osvaldo Soriano, demuestran que las palabras pueden relacionarse con la pelotita perfectamente. Por suerte, gracias al Gordo Soriano, los cuervos tenemos la placentera posibilidad de que San Lorenzo, literatura y fútbol sean un combo delicioso de disfrutar.

En esta revista, generalmente solemos recordar los lindos momentos de la vida del Ciclón, cuando las fechas indican que se cumple un aniversario determinado. Sin embargo, en esta oportunidad el almanaque no nos coincide ni con los días que recuerdan a Osvaldo Soriano, ni tampoco con aquel campeonato logrado por el Ciclón en 1995. Esta distinción a este fenómeno de la pluma argenta surgió por la pura casualidad de reencontrarnos, en el cajón de los recuerdos cuervos, con una nota que Soriano alguna vez escribió para que millones de argentinos sepan lo que es ser hincha del Ciclón.

Y esa nota el Gordo la concluye así: “Ahora son las tres de la mañana del lunes en París. Voy a llamar para alquilar una pilcha de moda y un Rolls Royce Silver Shadow, como Carlitos Gardel, ya mismo salgo a incendiar la noche. Que me encuentren borracho en un puente del Sena o en brazos de Margarita Gauthier. ¡Abran cancha, llega un campeón!".

martes, 10 de noviembre de 2009

La Revista del Ciclón 197


Editorial

No todo está perdido, Ciclón

Por Gastón García

“¿Quién dijo que todo está perdido?
No será tan fácil, ya sé que pasa.
No será tan simple como pensaba”.

Fue duro el golpe que recibimos los cuervos el miércoles pasado. Inesperado. Impensado. Increíble. No estaba en los planes de nadie quedar eliminados de la Copa Sudamericana, al menos en esta instancia y como se habían dado las cosas en el partido de ida. No es que se subestimaba al rival, el humildón River uruguayo. Pero con el triunfo logrado en Montevideo (1-0 y con un jugador menos), parecía que el paso a semifinales sería una tarea sencilla de conseguir en el Pedro Bidegain.

Sin embargo, la noche terminó siendo negra. Tan negra como la camiseta alternativa que usó el Ciclón en la mayoría de los partidos de este certamen internacional. Algún cabulero pesimista seguramente se atreverá a decir que eso fue un presagio de lo que podría pasar. Aunque la verdad, ni da para entrar en ese juego. Se perdió y listo. Ahora, a otra cosa mariposa.

Y por suerte los cuervos todavía podemos pensar en otra cosa. Por eso, como dice Fito Paez en su canción: “¿Quién dijo que todo está perdido?” ¡Arriba San Lorenzo! No hay que dejarse caer, porque en el campeonato local aún estamos vivos. Sólo nos separan tres puntos de la cima de la tabla y esta tarde llega a nuestro estadio uno de los dos líderes. Esto es lo lindo del fútbol, que siempre te da revancha y San Lorenzo la tiene hoy, a partir de las cuatro de la tarde contra el Taladro.

“No será tan fácil, ya sé que pasa”, continua cantando Fito. Y los cuervos tenemos miles de interrogantes. ¿Qué hay que mejorar en el juego? Seguro. Volvé Pipi, que te necesitamos urgente. ¿Qué el técnico debe definirse por un esquema? No hay dudas. ¿Qué hay jugadores que cumplieron un ciclo? Está clarísimo y a la vista de todos (mejor ni hacer nombres, para no ser tan duro).

“No será tan simple como pensaba”, sigue el músico de Rosario. Y eso está más que claro. Hay seis equipos que se distancian por tres puntos, muchos un poquito más abajo y todos quieren la gloria. Pero cuándo le fueron simples las cosas a San Lorenzo. Sabemos que siempre en nuestra historia hubo que sufrir para después gozar. Y por qué no ser optimistas y creer que este, también puede ser un presagio.

“Yo vengo a ofrecer mi corazón”, es el título de la canción del flaco Fito Paez. Y eso es lo que tiene que pasar de ahora en más. Los cuervos debemos entregar todo nuestro aliento desde las tribunas, como lo hicimos toda la vida y sobre todo en los malos momentos. Y no hay dudas de que eso va a ocurrir. Por su parte, los jugadores deberán entregar todo en la cancha, como al menos lo vienen haciendo en este campeonato. Como lo hace Rivero cada partido hasta quedar fulminado. Como lo hace Bernie a pesar de sus limitaciones y de lo poco que le permite su estado físico. Como lo hace el Kily, que corre como un pibe.

Si eso pasa, se podrá ganar y estaremos todos muy felices. Y también se podrá perder pero con la frente alta, y de la tribuna se escuchará un aplauso genuino como el del miércoles pasado, a pesar de la inesperada eliminación.

La columna del Hermano Cuervo

Ya nos verán volar

Por Eduardo Bejuk

San Lorenzo provoca envidia hasta por la forma en que se sobrepone de sus tragedias deportivas e institucionales. Estoy tan seguro de eso. De que los demás hinchas, sinceramente, son incapaces de entender cómo transformamos el dolor en optimismo puro; en cómo mutamos inmediatamente, de la decepción al orgullo, con una mínima escala que nos propone la tristeza, la bronca por el objetivo perdido y fiesta postergada.

Eso es parte de la idiosincrasia cuerva: la forma en que reaccionamos no bien sobreviene la malaria. Nos gusta ser héroes desde la tribuna, porque nos sale, porque lo somos, porque levantamos una cancha y un descenso, y redefinimos lo que el “aguante” significa para un hincha de fútbol. El miércoles, como tantas otra veces, una copa nos sirvió su trago amargo y desdeñoso. Ya sé: estos jugadores, al menos, ya demostraron que son capaces de dejar todo en la cancha.

Lástima que jugaron tan mal y con tan poca inteligencia. Cansadísimos, casi sin patear al arco, perdimos la Copa de la forma menos esperada. De nuevo, Simeone y sus extraños planteos (a veces incomprensibles) nos hicieron preguntar cuál es el verdadero Cholo. El campeonato está ahí, todavía, esperando por la reacción final, pidiéndoles a los muchachos la revancha que nos redima.

El miércoles llegué a casa, desgarrado y golpeado (literalmente casi me rompo un pie pateando la bronca contra lo que tuve enfrente), y escribí esto: “En el estupor del desasosiego, todavía hundidos en el pozo del penal malogrado, los Cuervos se levantan furiosos, en bandada, presurosos de reivindicar su plumaje, graznando su pasión a flor de pico, santificados en su martirio de dignidad. Y ahí van los Cuervos, volando su canción de truenos, intactos a pesar de los años y los momentos vividos. Porque para ser de San Lorenzo hay que saber falsificar la propia muerte. Y renacer, fénix de los fénix, desde las cenizas de la ilusión aniquilada. Para ser nosotros, los únicos, ahí en el cielo, donde pertenecemos”. Ya van a ver.

Sobra corazón, falta fútbol


San Lorenzo disputó ante River de Montevideo el peor partido de la temporada y por eso se quedó afuera de la Copa Sudamericana. No se le puede achacar falta de esfuerzo (eso vale destacarse), pero sí hay que decir que el equipo no tuvo ni ideas ni inteligencia para jugar ante un rival que casi no marcó. Para tener chances en el campeonato, los jugadores van a tener que amigarse con la pelota.

Por Jorge Fuentes

Débil y anunciado, el penal de Pablo Pintos terminó siendo la última, y lastimosa, imagen de San Lorenzo en la edición 2009 de la Copa Sudamericana. Sin embargo, luego de asimilar ese terrible e inesperado mazazo, los cuervos dejaron pasar unos segundos para empezar a aplaudir a esos jugadores que tan mal habían jugado un rato antes y que acaban de despedirse tristemente de un torneo que pintaba lindo para el Ciclón.

¿Por qué hubo reconocimiento y gratitud, entonces? Porque los jugadores se lo ganaron, viejo. Esos aplausos del final, espontáneos, sinceros, fueron una muestra de que la gente no come vidrio. Porque a este equipo no hay nada para reclamarle desde el aspecto anímico. Se matan en la cancha, corren hasta el final, festejan cuando ganan y lloran cuando pierden, como se lo pudo ver a Pintos y algún otro por ahí.

Por eso, los hinchas, como hacía rato no ocurría, se sienten identificados con estos jugadores. Y aunque les duela el alma o le peguen patadas a los escalones, como el Hermano Cuervo Eduardo Bejuk, tienen la lucidez para separar peras de manzanas y darse cuenta de que este San Lorenzo está acorde a la historia de la institución. Antes de que a algún vitalicio o simpatizante con varios años de tribuna les agarre un síncope por la afirmación anterior, se aclara: cuando se dice “acorde con la historia” uno se refiere al esfuerzo y al orgullo con el que estos jugadores están defendiendo la azulgrana, no porque dentro de la cancha haya algún Martino, algún Omar Higinio o algún Bambino Veira. ¿Aclarado? Ya está amigo, vuelva a sentarse y siga leyendo…

Decíamos, la gente aplaudió aun en la derrota. Una pena que la mayoría de los medios no lo haya destacado, como sí lo hicieron cuando la gente se expresó en contra de los jugadores que dieron lástima en la pasada Copa Libertadores. Otra aclaración: no se defiende de ninguna manera los escupitajos de Ezeiza, pero sí la expresión de genuino desencanto popular de aquel feo domingo ante Vélez, post eliminación copera…

Y pongan juego…
Hecho el anterior reconocimiento, llegó el turno de hablar de fútbol. Y ahí sí que hay varias íes sin puntos. Porque lo (no) hecho ante River de Uruguay da para alarmarse. En un partido en el que los jugadores tenían tiempo de parar la pelota, ir a comprarse un choripán, comerlo, y volver a tomar el balón sin que nadie se lo haya sacado, resulta inexplicable que San Lorenzo no haya generado ni una jugada de gol, más allá de ese cabezazo de Pintos, luego de un tiro libre. En ese contexto, la ausencia de Leandro Romagnoli (y hasta de Menseguez) se hizo muy notoria. Fue una pena que esto haya ocurrido justo en un partido decisivo, pero bueno, ya está… quelevamoacé.


El Torneo Apertura todavía nos está esperando. Pero para sacar definitivamente la chapa de candidato, San Lorenzo deberá aportarle algo de lucidez futbolística a su enorme corazón. Es cierto que sin el Pipi (¿vuelve contra Independiente?) todo es más complicado, pero aún sin él, este equipo puede y debe jugar mejor.

Faltan siete fechas. 21 puntos. Es bastante. Si el Ciclón pone un poquito más de juego, quizás esos aplausos de agradecimiento se transformen a fin de año en grandes ovaciones. De esas que suelen escucharse de vez en cuando en la esquina de San Juan y Boedo.

Pensando en la vuelta


Sergio Rotman: “Sin la vuelta, seguiremos siendo parias”

La frase es dura pero es lo que realmente siente. Sergio Rotman, uno de los fundadores de Los Fabulosos Cadillacs, cuervo de la cuna, está totalmente involucrado con la vuelta de San Lorenzo a Boedo. Por eso, está a full con la agrupación deboedovengo y trabaja para que algún día se concrete lo que para él debería ser el máximo objetivo de los hinchas del Ciclón.

Por Gastón García

La historia oficial dice que “después de muchas salidas en común, de muchos picados jugados juntos a morir y varios años de amistad”, en 1985, un grupo de amigos crearon Los Fabulosos Cadillacs. Esa banda del Rock Nacional, cuya identidad musical nació por el lado del ska, tuvo siempre en sus adentros un gran sentimiento azulgrana. Es sabido que la voz oficial del grupo, Vicentino, es un verdadero fanático del Ciclón. Pero a falta de uno, hubo otro “cuervo de ley” en esa banda, que se disolvió en 2003 y que se volvió a juntar el año pasado.

Y ese es Sergio Rotman. Saxofonista, de la primera formación del grupo y creador de temas como “Siguiendo la luna”, este integrante de los Cadillacs de tuvo una infancia vinculada a San Lorenzo, al barrio de Boedo y, por supuesto, al Gasómetro de Avenida La Plata. Hoy, dueño de una cabellera enrulada que lo identifica a simple vista en cada uno de los estadios a los que se acerca a alentar al Ciclón, Rotman, que junto a su mujer, Mimi Maura, construyó una maravillosa versión de “Mirala que linda viene…”, está involucrado a full con la agrupación deboedovengo y por eso confiesa que “Volver a Boedo debería ser lo más importante de la agenda de San Lorenzo”. Charlamos con él para esta sección llamada “Pensando en la Vuelta” y esto fue lo que nos dijo…

¿Conociste el Gasómetro, Sergio?
Sí, fui desde 1972 a 1977. Me llevaban a todos los partidos que no fueran “riesgosos”, ¡ja! Ya desde entonces se ve que el clima futbolero era un bardo.


¿Qué recuerdos te quedaron de aquella época?
“¡Proveeduría deportiva tiene de todo. Todo para el deporte en proveeduría deportiiivaaaa!” Preguntale a cualquiera que haya tenido la posibilidad de ir al Gasómetro si no recuerda eso. En serio, una sensación de pertenencia increíble ya que toda mi familia paterna era de Boedo. Ahora donde estamos ¿qué es?, ¿Pompeya?, ¿Bajo Flores? Qué increíble que 29 años después sigamos cantando “soooy de Boedooo”. Entonces, mirá que poderoso era el Gasómetro.


¿Y del estadio que anécdota nos podés contar?
Me llevaba mi tío, ya que mi viejo es de River (¿?) Me sentaba en un asiento que no era mío, sino de un cuervo que había fallecido. Y como en aquellos tiempos no había computadoras, hasta que el club daba de baja una platea pasaban años. Así que me aproveché de eso para ver al Gringo Scotta clavar unos golazos terribles desde un lugar fantástico de la platea del Gasómetro.


¿En qué creés que afectó o perjudicó más la pérdida del estadio en la vida de San Lorenzo?
¡En todo viejo! Eso se llama de-sa-rrai-go. Si quieren entenderlo mejor ingresen a este sitio:
http://www.deboedovengo.com/2009/detalle_noticia.php?id_noticia=967. Más claro, imposible.

¿Creés que la vuelta de San Lorenzo a Avenida La Plata es algo factible de realizar o es sólo una ilusión?
La vuelta es fundamental. Ni factible, ni ilusorio, ¡fundamental! Volver a Boedo debería ser lo más importante de la agenda de San Lorenzo.


Se están comprando muchas propiedades en la zona aledaña a la sede del club. ¿Te parece que sea un camino a seguir para alcanzar el máximo sueño o son cosas que van por separado?
Me parece un paso importante pero creo que aparte de la compra de propiedades, la vuelta debe ser una razón de estado para quien gobierne el CASLA. Sin la vuelta seguiremos siendo parias para siempre.


¿Qué opina de las actividades que realizan agrupaciones como la Subcomisión del Hincha, deboedovengo, o casos particulares como el de Viggo, que donó plata para comprar una propiedad?
Todo lo que esté referido a la vuelta me parece clave. Lo de Viggo es importantísimo por la claridad y la transparencia de su acto. Y me parece que el proyecto La Gloriosa de deboedovengo es lo más atinado y el camino a seguir.


¿Cuál creés que es el principal obstáculo para que San Lorenzo pueda concretar la vuelta al barrio?
El desgano que muestran los sucesivos gobiernos de San Lorenzo hacia el tema. Si la preocupación no baja de ellos, todo será muy difícil.


Por lo que nos decís, ¿no ves un gran compromiso del club en el tema?
No, para nada. No creo que estén comprometidos con la vuelta, pero básicamente por que no lo ven como algo posible o importante. Es extraño, porque en todas las plataformas políticas que se presentaron en las anteriores elecciones estaba la Vuelta a Boedo como algo trascendente. ¡Hasta Miele dijo que quería volver a Boedo!


¿Y en qué creés que se beneficiaría San Lorenzo volviendo a Boedo?
Fundamentalmente volver a ser quiénes fuimos. Aparte la zona en la que estamos ahora impide actividades para lograr un crecimiento serio del club. Como le metés en la cabeza a un pibe de San Lorenzo amor por el barrio y los colores, si lo mandas a practicar a una ex laguna de Pompeya…


Si el impedimento para que se vuelva a Boedo fuese el factor económico, ¿colaborarías?
Aportaría lo que sea. ¡Hay que volver!

Entrevista a Claudio Marasco


“El secreto de aquel equipo fue la gente”

A 27 años del ascenso de la Primera B, Claudio Marasco posa con la remera de MuMu y cuenta que le ofrecieron mucha plata por la casaca pero que no la vende por nada del mundo. Cuervo hasta la médula, el Chapulín fue el talento juvenil de aquella formación, al punto que la gente iba más temprano para verlo en Reserva. Hoy dirige a la Sexta de Almirante Brown.

Por Fernando Fuentes

Si en River la gente no comía para ver a Walter Gómez, en San Lorenzo también hubo muchos que salteaban el almuerzo para observar en Reserva a Claudio Marasco. El Chapulín, sencillamente, la descosía. Descolló en el viejo torneo de Proyección 86, donde conformaba una dupla tremenda con Claudio Pérez, otro que la movía lindo. El Chapu, en esa época, era peso pluma, rapidísimo y sabía de memoria el manual del potrero. Era un gambeteador empedernido y, pese a su contextura frágil, se bancaba las murras y el juego brusco. Por algo lo puso el Toto Lorenzo en ese torneo de 1982, cuando andaba por los 17 años. A 27 años de aquel 6 de noviembre, cuando el Ciclón consumó el ascenso ante El Porvenir, el ex delantero se prestó con alegría a la charla con La Revista del Ciclón.

¿Qué recuerdos tenés de esa época?
Fue una época de enorme tristeza por el descenso y una alegría después con el ascenso. Fijate que nos tuvieron que echar de la cancha de Vélez porque todos los que vivían cerca se hacían de San Lorenzo.


¿Cómo era la previa de los partidos?
Mirá, yo era un pibe de Sexta. A mí me vio el Toto Lorenzo en una práctica y me subió a Primera. Los más grandes, como Quinteros y el Gorrión López, me decían ‘viví esto pibe, nosotros a tu edad no lo pudimos vivir’.


En tu caso fue especial porque además sos hincha.
Y sí… Sacando a mi familia y a mi hijo, fue la satisfacción más grande que me dio la vida. Aparte, toda mi familia es fanática de San Lorenzo; por eso, ascender y quedar en la historia del club es muy gratificante.


¿Cómo se fue dando tu llegada a Primera?
Cuando (Ángel) Román me dijo que me quería ver Lorenzo, yo pensaba que era una joda. En mi categoría yo era suplente de un chico que se llamaba Velázquez. Ahí, el Toto me dijo ‘cámbiese que lo quiero ver’. Imaginate, yo temblaba. Me puso para los suplentes y me marcó el Gorrión López, y ese día me salieron todas. Lorenzo paró la práctica y les dijo a los titulares ‘¿por qué no le pegan una patada a este pendejo de mierda?’


¿Y el debut?
Fui como número 17. Contra Gimnasia y Esgrima en cancha de Ferro. No me olvido más la concentración en el hotel Escorial. De desayunar mate cocido y pan a comer jamón crudo con melón, y que te atiendan… Ese día Rinaldi se levantó con fiebre y entré faltando un minuto. Íbamos 1 a 1. Y me hicieron el penal.


¿Cuál fue el secreto de ese equipo?
Yo creo que la gente, el aliento. Nadie nos ayudó. No era fácil: los equipos eran duros, no teníamos cancha, teníamos que alquilar. Por un lado fue una desgracia el descenso y por el otro, se benefició porque volvió mucha gente a la cancha.


¿Por qué no seguiste en Boedo?
Pasó que hubo cambio de técnico y el Bambino Veira no me tuvo en cuenta. Trajeron un par de delanteros (Navarro y Bueno) y no me bancaron como me deberían haber bancado. Me dieron a préstamo a Chacarita y luego a Lanús.


Sabés que la gente se emociona con la camiseta de MuMu…
Sí, sí. Pasa que se usó poco. Mirá, yo no hice plata con el fútbol, en San Lorenzo no tenía sueldo y con el ascenso me pude comprar un Fiat 600, me acuerdo que vino el Flaco Cousillas, que era el capitán, y me dio la plata. Un día fui a la cancha con esta remera y me la quisieron comprar, pero es un recuerdo inolvidable y no la voy a vender nunca, a pesar de que necesitaba la plata. Es parte de mi vida, la usé yo ¿viste?


Ya pasaron 27 años, Chapu.
Sí… espero que la gente no se olvide de este equipo. No tengo nada contra Los Matadores, es más, mucho son mis ídolos, pero nosotros pusimos el pecho en una situación muy difícil y a veces se olvidan de eso. Nunca recibimos una invitación para algún acto oficial y eso a nosotros nos duele.


¿En qué andás?
Hace dos años que estoy dirigiendo a la Sexta de Almirante Brown. El club me abrió las puertas y hay muy buenos valores. El anhelo es trabajar en el club donde te iniciaste, me gusta trabajar con los chicos. Me duele no haber tenido la chance de dirigir en San Lorenzo.