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martes, 25 de junio de 2013

Kannemann: “Los hinchas aún me agradecen por aquel gol”

Walter Kannemann es uno de los grandes responsables de que el Ciclón hoy siga en Primera. Su gol a los sanjuaninos depositó a San Lorenzo en la Promoción, que luego le ganaría a Instituto de Córdoba. A un año de aquella sufrida tarde, en la que el Cuervo estuvo al borde del descenso, el todoterreno azulgrana repasó junto a La Revista del Ciclón ese partido histórico y todo lo vivido en uno de los momentos deportivos más difíciles de la historia cuerva.

Por Claudio Capurro



El 24 de junio de 2012 no será una fecha más para San Lorenzo. Tampoco lo será para Walter Kannemann. Ese día (mañana se cumple un año), el Ciclón estuvo a un poco más de media hora de perder la categoría por segunda vez en su gloriosa historia. O, para los que les gusta ser más dramáticos, ese 24 de junio de 2012 el Cuervo jugó descendido durante un tiempo y unos minutos más. Sin embargo, la historia trocó su rumbo cuando este pibe de cabellera rubia y nacido en las canteras del club metió un cabezazo goleador que le permitió a San Lorenzo estirar la cuerda. El epílogo de esta novela todos lo conocemos: llegó la Promoción, San Lorenzo le ganó bien a Instituto y, así, consiguió el ansiado desahogo, después de estar días, semanas y meses en agonía. Hoy, la cosa pinta de otra manera. Boedo metió una buena campaña y logró ahuyentar al fantasma del descenso. Por eso, más relajados, nos permitimos retroceder un años y recordar junto a Walter esos días de angustia y presión, pero con final feliz.

Walter, ¿sos consciente que hiciste uno de los goles más importantes de los últimos treinta años de San Lorenzo?
La verdad, no tenía idea que ya transcurrido pasado un año. Todo pasa tan rápido… Uno lo recuerda y se pone contento porque el gol ayudó al club a salir de una situación muy difícil. Ahora las cosas están mucho mejor y eso me pone muy bien. De luchar para no descender pasamos a pelear en los puestos de arriba y por entrar a la Copa Sudamericana. Entonces, ese gol pasa a tener un gran valor.

¿Qué imágenes tenés de ese gol?
En el momento no caía, se me hacía muy difícil entender todo lo qué pasaba. Hacía pocos partidos que estaba jugando en Primera y era una situación límite. Hoy te puedo decir que haber convertido un gol tan importante es realmente un sueño.

¿Qué recordás del partido?
Nosotros empatábamos y enteramos que Banfield perdía nos dio mucha fuerza. Salimos a jugar el segundo tiempo con la obligación y convicción de ganar para poder ir a la Promoción y por suerte lo logramos.

¿Las sensaciones en aquel vestuario?
Y… fue bravo. El nivel de stress y presióin fue muy grande. En mi caso, que recién empezaba en Primera, quizás la responsabilidad era menor que para los más grandes. Para ellos fue tremendo. Eran partidos que no podías cometer errores, si lo hacías, descendías. Este es un club muy grande y no fue fácil jugar en ese momento.

¿Qué podés decir de ese equipo?
Que dejó todo en la cancha para poder salvar a San Lorenzo. Nos estábamos hundiendo. Pero fue cosa de mirarnos a los ojos, entrar a la cancha y dejar todo. Fue una situación límite, no es para cualquiera. A mí me tocó sumarme en los últimos partidos pero siento que aporté mi granito de arena.

¿Ese partido con los sanjuaninos dejó una marca en tu carrera?
Sin dudas. Debo reconocerte que después de ese partido la gente siempre me agradece y reconoce por el gol. De alguna manera siento que con ese gol me metí en el corazón del hincha de San Lorenzo.

¿Se te pasó por la cabeza antes del partido que podías convertir?
¡Nooo! Para nada. Fui a cabecear pero, la verdad, no lo esperaba. Creo que hasta en el festejo se nota que estoy sorprendido. Lo mío era defender y después, si se podía, pasar al ataque.

¿Y el post partido cómo fue?
Vino mi vieja a buscarme. Me llamaban muchísimo de los medios para entrevistarme y el celular no paraba de sonar. Hasta me llamaron de algunas radios y me hacían escuchar el relato del gol. Fue algo increíble, aunque recién se pudo disfrutar bien cuando pasamos a Instituto.

El desenlace, por suerte, fue feliz...
Llegar a la Promoción fue un envión muy importante. Fuimos a jugar el primer partido a Córdoba y nos trajimos un resultado bastante tranquilizador. No te digo que teníamos la cosa liquidada, pero casi. Y el final es el que conocemos y disfrutamos todos.

Por último, hablame de la gente…

A los hinchas solo debemos agradecerle. Siempre estuvieron de nuestro lado, a favor nuestro. Siempre alentaron y nunca nos reprocharon nada. Eso es muy importante en una situación como la que nos tocó vivir. A mí me han dado su apoyo y reconocimiento y eso me ayudó mucho en cada partido que me tocó jugar. Uno escucha todo en la cancha y sentir que cuando las cosas no te salen, ellos te apoyan igual te da más fuerzas. Sin dudas, fueron fundamentales en nuestra salvación.  

Mimos para Caruso
“De Ricardo tengo el mejor recuerdo, como también de todo su cuerpo técnico. Como persona fue excelente, ya que nunca hizo diferencia entre sus dirigidos. Y como técnico a mí me dio la chance de volver a jugar en Primera. No cualquier DT tiene el valor de poner a un chico en circunstancias como esas. Siempre le voy a estar agradecido por la oportunidad que me dio”.

Elogios para los compañeros
En ese momento hablaban los más grandes. Recuerdo que el Loco (Migliore) decía palabras muy fuertes y uno, aunque capaz no jugaba y le tocaba ir al banco, de todas formas salía a la cancha llorando. Era muy emotivo. Los referentes del grupo, Bernie, el Loco, pipi, por nombrar algunos, hicieron lo que tenían que hacer. Creo que eso fue fundamental para salvarnos. Nos jugamos la vida, fue sencillamente eso.

Nota de la edición impresa N°242

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